El Perú sigue sorprendiendo al mundo con la riqueza de su biodiversidad. Desde tiempos ancestrales, nuestros pueblos andinos descubrieron en la cochinilla, un pequeño insecto que habita en las pencas de tuna 🌵🐛, la fuente del color rojo más intenso, natural y valioso: el carmín. Este tinte fue usado por culturas prehispánicas para teñir textiles, cerámicas y símbolos de poder, y llegó a ser tan apreciado que durante la Colonia fue el segundo producto más valioso exportado por América, después de la plata.

El Perú es el primer exportador mundial de cochinilla
- Hoy, el Perú es el primer exportador mundial de cochinilla, con más del 85% de la oferta global, siendo Arequipa la región líder con cerca del 70% de la producción, seguida de Ica, Lima y Tacna
- En el 2025, entre enero y abril, el país exportó más de 267 mil kilos de carmín por un valor de US$ 48 millones, alcanzando precios promedios de US$ 181 por kilo, mientras que la cochinilla seca se cotiza entre US$ 30 y US$ 50 por kilo, y el carmín refinado puede superar los US$ 200-300/kg 💵.
- Los principales destinos de este pigmento son China, Brasil, España, México, Alemania y Argentina, donde tiñe textiles de lujo, cosméticos 💄 y alimentos 🍓. Su colorante es tan apreciado porque es 100% natural, no tóxico, ecológico y de gran calidad, superando ampliamente a los colorantes artificiales.
La cochinilla no es solo un producto: es un legado cultural y económico, testimonio del ingenio andino y del aprovechamiento sostenible de la naturaleza. Cada grano de este pigmento es orgullo nacional que hoy tiñe al mundo con la fuerza y creatividad del Perú