
¿Qué ha descubierto la ciencia sobre por qué las personas con esquizofrenia “oyen voces”?
1. Teoría del habla interna mal identificada
Durante décadas, los científicos han planteado que muchas alucinaciones auditivas (es decir, “escuchar voces”) en la esquizofrenia podrían venir de lo que se llama inner speech (habla interna), es decir, esos pensamientos en forma de “voz en la cabeza”.
La idea es que el cerebro normalmente predice sus propios pensamientos hablados internamente —algo así como un “efference copy” (copia de lo que uno va a decir internamente) que permite al cerebro reconocer que ese pensamiento es propio— y, por eso, no lo interpreta como algo externo.
Pero en personas con alucinaciones auditivas, esa predicción falla. Cuando imaginan algo (como un sonido o una sílaba), la parte auditiva del cerebro no se “silencia” como debería, sino que responde con fuerza, como si lo que están imaginando viniera de fuera.
2. Evidencia con electroencefalograma (EEG)
En un estudio reciente (reportado por la Universidad de Nueva Gales del Sur, UNSW), se usó EEG para medir la actividad cerebral de personas con trastornos del espectro esquizofrénico que habían tenido alucinaciones auditivas.
Se les pidió imaginar una sílaba (“bah” o “bih”) justo cuando escuchaban esa misma sílaba por audífonos. En personas sanas, cuando su habla interna coincide con lo que escuchan, el cerebro predice ese sonido y disminuye la actividad en el córtex auditivo (supresión normal).
En cambio, en quienes escuchan voces, se observó lo contrario: aumentó la actividad cerebral cuando el pensamiento interno coincidía con el sonido externo. Esa “predicción” falla, y el cerebro trata el sonido imaginado como si proviniera de una fuente externa.
Los investigadores creen que este defecto en el mecanismo predictivo podría ser un biomarcador para identificar el riesgo de psicosis o incluso predecir a quienes podrían desarrollar alucinaciones antes de que estas se manifiesten plenamente.
3. Conectividad cerebral alterada
Estudios con resonancia magnética funcional (fMRI) han mostrado que las personas con alucinaciones auditivas tienen una activación y conectividad anómala en regiones asociadas al habla y a la evaluación de las señales de voz.
Por ejemplo, hay una integración funcional disminuida entre el córtex temporal superior (importante para procesamiento del lenguaje) y el córtex cingulado anterior (relacionado con el monitoreo de la actividad “interna vs externa”).
Otra revisión sistemática de estudios de neuroimagen encontró que la ínsula izquierda tiene un papel clave: tanto su función como su estructura se ven alteradas en quienes escuchan voces, lo que podría facilitar la mala atribución del habla interna.
4. Modelos de control predictivo (“forward models”)
Según algunas teorías, el cerebro usa “modelos forward” (modelos predictivos) para anticipar las consecuencias sensoriales de sus propias acciones —incluido el habla interna. Cuando estos modelos no funcionan bien, la señal de predicción falla y lo que uno imagina (como hablar internamente) no se reconocería como auto-generado.
Un estudio reciente (eLife) incluso mostró que esta supresión de señal (lo que debería reducirse cuando uno produce pensamiento interno) no ocurre correctamente en algunos pacientes, apoyando la idea de que su habla interna se “vive” como externa.
5. Implicaciones para tratamiento y diagnóstico
Este descubrimiento no solo es teórico: podría tener aplicaciones clínicas. Si se logra medir este desajuste predictivo (desinhibición auditiva ante habla interna) con EEG, podría convertirse en un biomarcador temprano para riesgo de psicosis.
Además, algunos estudios han explorado la neuroestimulación (como estimulación magnética o eléctrica no invasiva) para “corregir” estos circuitos predictivos y reducir la frecuencia o intensidad de las alucinaciones auditivas.
También puede guiar terapias psicológicas: si las voces provienen de pensamientos internos mal interpretados, una parte clave del tratamiento podría centrarse en mejorar la conciencia del origen de esos pensamientos y enseñar estrategias para “discriminar” si lo que uno “oye” es interno o externo.
6. Limitaciones y preguntas abiertas
Aunque este modelo de “inner speech mal atribuido” tiene bastante apoyo, no explica todos los tipos de alucinaciones auditivas. Algunas personas escuchan voces que no suenan como su propio pensamiento, o tienen múltiples voces con diferentes identidades.
No todos los estudios encuentran exactamente las mismas áreas cerebrales implicadas; hay variabilidad entre pacientes.
Es un reto medir con precisión el “habla interna” porque es algo privado y subjetivo. Por eso los estudios usan tareas experimentales (como imaginar sílabas) o neuroimagen, pero siempre existe una complejidad para traducir eso al “mundo real” de las alucinaciones.
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¿Por qué este hallazgo es tan relevante?
Mejora nuestra comprensión científica: No son voces “místicas” ni simplemente inventadas, sino un fallo en los mecanismos cerebrales normales de predicción y monitoreo.
Potencial para diagnóstico temprano: Si se puede detectar esa disfunción predictiva antes de episodios graves, podría permitir intervenciones más tempranas.
Tratamientos más específicos: En lugar de solo usar antipsicóticos, se podría desarrollar terapias que apunten a la forma en que el cerebro predice y procesa el habla interna.
Desestigmatización: Comprender que las voces no son entidades externas maliciosas sino parte de un proceso cerebral puede ayudar a reducir el miedo y la culpa en quienes las escuchan.